Los muros de piedra de Machu Picchu te dejan sin aliento cuando la niebla matutina se disipa, bailarines de tango giran en la luz dorada en una esquina de Buenos Aires, una canoa se desliza en silencio por el río más ancho del mundo en el Amazonas, y el salar de Uyuni refleja el cielo bajo tus pies hasta que no distingues arriba de abajo — Sudamérica tiene solo 12 países, pero cada uno golpea tan fuerte como un trago de mezcal puro. No necesitas probarlos todos — cada sorbo te acompañará mucho tiempo.